Organizaba paseos recreativos por las casas "embrujadas" de la ciudad y sus alrededores.
Desde hoteles abandonados, casas en ruinas por incendios o terremotos, cascos de haciendas, hospitales de abortos...
A veces nada más era por morbo, a ver qué pasaba, otras nos dabamos el tiempo de documentar con fotos y alguna vez hasta video sacamos.
Algunas veces pasaba una que otra patrulla, nos escondíamos y todo quedaba en eso, otras era "un poquito" más emocionante y el juego era esquivar los tiros de un tipo bastante molesto, otra las mordidas de un rottweiler...
El susto más grande lo pasamos en una hacienda donde encontramos una olla con recortes quemados de revistas homo porno y demás cosas bastante desagradables donde se hacían misas negras el ambiente era bastante pesadito y unos tipos se drogaban en un cuarto. Creo que aquí decidí pararle.
No faltaba el que llevaba su ouija y debo decir que en esos ambientes pesa un poco más, eso de entablar interesantes y amenas conversaciones con siniestros seres de ultratumba no me apetecía nada.

*Jamás confesé que me daba miedo.
**Maldita enferma mental.


