Poca gente sabe que una de las cosas que más disfruto de la vida es la poesía.
Es maravilloso que unir palabras de cierta forma de como resultado algo sublime, especial y único.
Descubrí la poesía creo a los 3 años.
Recuerdo como cada noche mi papá se sentaba en el borde de mi cama con un libro de poemas escritos por mi abuelo. Yo metida ya en mi cama, tapadita, escuchaba atenta como me leía "Sonata Triste", mi favorita.
Me leía tanto, y yo escuchaba con tal atención que el día del cumpleaños de mi abuelo me subí en una mesa y enfundada en mi vestido pedí atención y comencé a declamar (con ademanes incluídos).
Hoy lo leo y me sigue cautivando de la misma forma que lo hacía cuando tenía sólo 3.
Les regalo un pedacito:
Sonata Triste
Oh mi señora tristeza
la que inclina mi cabeza
ante el peso del dolor
la que tiene herida mi alma
la que me roba la calma
y doblega mi valor
Más grande, en secundaria entraba a cuanto concurso de poesía hubiera en la escuela y siempre me iba muy bien...ahí era ya lectora de Manuel Benitez Carrasco, y mi favorita La Muerte de Manolete, con la gané varios premios.
La muerte de Manolete
Aquella tarde en Linares
se fue a los toros la muerte
Nadie la vio en los tendidos, nadie
Se ocultaba entre la gente
No usó peineta de nácar,
ni mantillas ni claveles
No quiso estar en barrera
para que nadie la viese
En un rincón escondida
está en los toros la muerte
Ja, hoy se que ya no diré más poesía, más que cuando se me pasan un poquito las copas, entra mi lado bohemio y me siento en confianza.
Mmm, un secreto: cuando estoy sola y nadie me observa, frente al espejo juego al poeta.